Y así fue como el más feo de los hombres mató a Dios, incluyendo a esa “D” mayúscula que se solía usar. Las palabras del expositor rayaban en lo absurdo, repetía con orgullo lo que aprendió de algún mediocre (ni Einstein podría estar más seguro de sí mismo), no me sorprendería saber que no entiende nada de lo explicó, sin embargo bien supo presumir sus mancuernillas; tan finas como una puta de la condesa, le vienen como el novel de la paz a un tal Maciel. Hace tiempo que esas conferencias carecen de peso alguno en la lista de mis méritos. Debió olvidar su pañuelo en el cubículo, pasó media hora refrescándose la garganta con su propia transpiración.
María, llena eres de gracia. Ni una palabra tendremos que pronunciar, hoy saldremos juntos y quizás, esta misma noche, después de un paseo por la ciudad del tiempo, fornicaremos en tu habitación, tu madre se acercará a la puerta y escuchará nuestros sollozos, sin embargo nunca tendrá el suficiente valor para tocar el tema. Me miraste tan fijamente que, tras el reflejo de la luz sobre tus ojos, me permitiste ceñir mis palmas sobre aquella desnuda cintura, escuchar el acelerado latido de un corazón, oler la esencia de ese perfume y saborear entre tus extremidades el... he sido lo suficientemente explícito.
Henchido de dadivosidad, mi padre siempre respeta mis decisiones y concede mis caprichos, confía que nunca podré atravesar el muro de mierda que construyó en mi cabeza, disciplina; reglas que ni siquiera distingo de mis propios pensamientos y que únicamente conseguirán fijar mi camino a la comodidad mediocre. Media hora de silencio; el cordero abrió el séptimo sello y el lobo se cogió a Caperucita. Un buen rango militar; volar a veinte veces la velocidad del sonido, quizás lo único que le admiro. Una llamada y Morelos se vuelve Habsburgo. Le pedí volar en uno de esos aviones; un año de entrenamiento como requisito.
Por formalidad presenté un examen de admisión. Dios, Krishna, Tláloc y Obama se disputan la lluvia de aquel día nublado y frío. Prueba número uno, aquella escalera llegaba al cielo, alterné; izquierda, derecha, izquierda, como aquella noche de festín con las parroquianas. No encontré la tumba del señor, en su lugar, un hombre; un metro de ancho por uno noventa de alto, con mirada fija en el vacío, su piel hacía juego con su atuendo luctuoso, San Pedro; el verdugo. Izquierda, derecha, izquierda, sobre esa superficie tambaleante. Al horizonte nadie me correspondía con la mirada. Cambié de opinión; media vuelta y ¡Oh, sorpresa! El muro de mierda es San Pedro después de una metamorfosis; ahora una sonrisa subrayaba su nariz y una de sus rodillas se había elevado hacia el cielo como en clara expresión de gloria. Un gemido involuntario acabó con las fuerzas restantes, hallé entre mis costillas una suela de textura antiderrapante, de fondo una triste canción con trompetas, al instante cien mil agujas gélidas penetraban por los poros de mi piel. Joyce y sus jesuitas precisaron bien el fuego que no alumbra. Clara es la diferencia entre volar y caer, y así como Scar mató a Mufasa, San Pedro fue mi redentor.
Como dice en aquel viejo tomo italiano “Jesucristo en realidad fue mujer y tenía unas tetas estupendas”, se jacta de saberlo sin tener mucho que comentar al respecto. Volvemos al principio: terminó la conferencia, purificada, fue el alma de Fermat, con esta infame expresión de su famoso teorema, ni Poe en su inédito cuento “El malvado Tales y su monopolio de aceitunas” podría expresar tanta maldad. De inmediato por café, camino hacia ti y te sujeto de la mano. Sin palabras damos a luz al nuevo Dios. En la ciudad del tiempo cayó el monumento a la idiosincrasia del pueblo. Todo cae, este es mi regalo. Pienso en ello mientras tensas los músculos después de un orgasmo. María, bendita eres entre todas las mujeres.
Muy tuyo, José.
lunes, 4 de abril de 2011
José y María
martes, 7 de septiembre de 2010
Odipecia (Cuarta parte)
La verdad absoluta es que no hay verdad absoluta. Todo lo que dices es contradictorio. Todo lo que existe es contradictorio. Propones que olvide mis principios, la verdad por sobre todas las cosas ¿Recuerdas la conjetura de la primera parte de Odipecia? Es una estupidez, no puedes citar el título de esta historia. Lo lamento, ahora escucha mi propuesta, para que no te embriagues de confusión empieza por creer que la verdad varía con el tiempo, después acepta que la verdad también varía conforme a la perspectiva en el espacio y finalmente, dada la incompletitud e inconsistencia de todo sistema: La verdad que buscas incansablemente es una contradicción; has desperdiciado tu vida, ja-ja-ja.
Sólo sigo mis pies, el asfalto caliente suaviza la suela de mis zapatos, no miro atrás; la función debe continuar muy lejos de aquí.
domingo, 16 de mayo de 2010
Odipecia (Segunda parte)
-Me exaspera tu impaciencia, agradecería tu silencio.
Callo inconforme, ahora estoy aquí, no tengo opción más que seguirlo.
En la estación observo un restaurante que me despierta el apetito, propongo a mi compañero tomar una merienda, acepta y buscamos un lugar. Al instante el mesero trae un platillo, nunca tomó la orden, no me quejo; era lo que pediría. Intuyo que he estado en este lugar, un aroma familiar proviene de la mesa, de este asiento y de los encargados con sus atuendos de color blanco.
El último grano de arroz se muestra irresistible en mi plato, intento ensartarlo con el tenedor pero no lo consigo, únicamente lo parto a la mitad, me consterno y no vislumbro una solución; no quiero tomarlo con mis dedos.
-Bien, es hora de retirarnos.
Busco en mis bolsillos, en mi mochila, no encuentro algo de valor. Recuerdo el grano de arroz y nuevamente me consterna su existencia, lo tomaré con la lengua. El tren está cerca, en pocos segundos se estaciona, levanto mis pertenencias y corro en dirección a él. A lo lejos escucho: ¡Vuelve pronto! No me importa.
Dentro del Sónico, en veinte minutos llegamos a nuestro destino, pierdo noción del espacio-tiempo, pues ahora es de noche. No imagino qué tanta ha sido la distancia que recorrimos.
-Camina deprisa, va a empezar, nos perderemos la mejor parte, corre, es por aquí.
Un edificio en ruinas, vidrios rotos y piedras crujen bajo mis pasos. Un letrero iluminado llama mi atención:
lunes, 10 de mayo de 2010
100 Cosas para antes de morir
Un tema divertido para pasar el rato y una buena forma de hacer más notorias las oportunidades que no deben desperdiciarse. El problema es que no sólo las perspectivas cambian con el tiempo; lo que deseaba cuando escribí en la primera versión ha cambiado y no ha transcurrido más de un año, tal vez no lo altere y cumpla todo lo de la lista en honor a ese escritor joven y elocuente que se quedó en el pasado.
Aun no esta completa, pero antes de terminen por desvanecerse publicaré mi lista:
- Escribir un libro
- Escribir un poema
- Componer una canción
- Viajar sin dependencia, sin camino y sin fin predeterminado
- Aprender a tocar el Saxofón
- Hacer una pintura
- Aprender francés
- Perderme en un laberinto
- Liberar la noche
- Ponerme al corriente, 24 libros por año de vida
- Hacer inteligencia artificial
- Fundar una escuela
- Terminar el plan Skolé
- Recitar un poema sin algún tipo de impedimento psicológico
- Derrumbar un edificio o monumento
- Terminar el plan Guardos
- Iniciar las tertulias
- Amar
- Disfrutar las tardes lluviosas
- Correr 10km sin agitarme
- Enseñar a alguien a leer y/o a sumar
- Perdonar algún gran daño que reciba
- Crear el teatro ambulante
- Programar un virus
- Hackear un sistema bancario
- Aprender a cocinar
- Iniciar la #censurado#
- Dejar de tener miedo
- Volar
- Tener #censurado# con dos chicas (jejeje).
- Estar en medio de un desierto, de una selva y/o en la cima de una montaña
- Construir un laberinto
- Dejar de odiar
- Dejar el estrés
- Pelear
- Cumplir una gran promesa
- Construir una casa
- Burlarme del yo de otra dimensión, Él se ha burlado de mi (otra vez)
- Definir mi posición filosófica de la existencia
- Ir a una fiesta con fogata y djembé en la playa
- Hacerlo con una amiga de toda la vida
- Llenar el diario como debe ser
- Acabar con algunas supersticiones
- Leerle a alguien que no conozca
- Inventar algo
- Trabajar en equipo
- Aprender malabares
- Ser libre
- Saber de una verdad absoluta
- Aprender a juzgarme objetivamente
- Terminar la licenciatura
- Ver caer al mar gobierno :p
- Pensar divertido
- Terminar esta estúpida lista
- Aprender alguno de esos estilos difíciles de natación
- Encontrar un deporte divertido
- Practicar ese deporte divertido
- Conseguir muchas visitas en mi blog
- Terminar eso del equipo de propósito general
- Dejar de sentirme solo el mi soledad
- Atarme una agujeta con una mano saltando con un pie
- Volverme adicto a algo
- Dejar esa adicción
- DE NUEVO: DEJAR DE TENER MIEDO!!! (En particular a la opinión pública)
- Comprobar la telequinesis
- Anotar un gol!!! (No juego futbol)
- Llevarme bien con papá
- Hacer un brindis elegante para una de esas reuniones familiares
- Visitar a Tiana
- Aprender a bailar
- Nunca tener un jefe que me de órdenes
- Deshacerme de mis enemigos... y sin hacerles daño
- Disculparme si te he hecho algún daño sin darme cuenta
- Poner más atención en los acontecimientos
sábado, 14 de noviembre de 2009
Odipecia (Tercera parte)
Léase bajo su propio riesgo.
Leí.
Felicidades a cambio de vuestra cordura estáis invitado a la función Medianoche; donde las inconsistencias de la condición humana cobran vida, donde la contradicción y la extravagancia dan a luz al caos y a la locura. Además contáis con un pase directo al Brindis, cortesía del Cerdo Desplumado.
Tras una puerta que abro con esfuerzo encuentro el auditorio, los sillones están empolvados, prefiero mantenerme de pie. En el escenario un hombre con disfraz de payaso sube, con cuidado de no caer, a un banquillo y con un acento grave dice:
Bienvenidos todos al sublime e incontenible Teatro Nocturno. Hacedme el favor de apagar vuestros miedos e incertidumbres, no os mostraremos nada que no queráis mirar. ¡Liberad la noche!
-De pronto el todo pierde sentido. No hay verdad. El juego vuelve a comenzar en otra dimensión. Una hermosa joven con una camiseta holgada y gris, con un tierno seno al aire, de la cintura es sostenida por largos y delgados brazos masculinos. Él, imperturbable, apunta su eterna mirada hacia mi y suelta una sonora carcajada burlona; no para hasta que lo reconozco. Soy Yo, un Yo que nunca pude construir, un deseo frustrado por mi desmesurada conciencia.
Es de día. No se en donde estoy pero se a donde ir.
miércoles, 15 de julio de 2009
Odipecia
-No me escuchaste y él tenía razón, al igual que yo cuando te dije que él tenía razón. Claro que la tuvo y por supuesto que la tuviste, en mi fracaso siempre la tienes, mas cuando se; tú fallas. ¿Olvidas, acaso, nuestra conjetura? Se y sabemos que sólo sabes que no sabes lo demás, el hecho no es que falles, sino que yo se todo lo que no sabes, en otras palabras, lo único que no se, es que eso es lo único que me falta por saber. Mejor calla, esa brisa cegadora es exquisita. Esto me recuerda al viejo filósofo 9, siempre con sus ideas repetitivamente radicales, aunque si no fuera por él y sus gritos de astrehad esto seguiría siendo un simple pensamiento de los soñadores idiotas, un dibujo en las paredes de tu casa. Olvida esas historias, me aburres y ni siquiera entiendo lo que dices ¿Qué es astrehad? Para comprenderlo debes ser yo. Pero lo... Entiende, debes recordarme y a todos ellos; a todos nosotros, te lo mostraré, sígueme.
Me llevó por un túnel de concreto donde había un jaguar cubriéndose del sol de verano, entramos a lo que Él llamaba “El Sónico Terrenal” una gigantesca red ferroviaria, conecta los puntos más importantes y otros tantos de todo el globo.